martes, 29 de marzo de 2011

Los Lakers de Magic

Showtime

Los Ángeles Lakers en Sports Illustrated
Los Ángeles Lakers
Sabed, oh príncipes californianos que ahora disfrutáis del tándem Kobe Bryant - Pau Gasol, que durante la eclosión de los 80 y el resurgimiento de los hijos de Auerbach, hubo una época no soñada en que la magia se hizo realidad.

Magic JohnsonDe las tierras de Michigan surgió el muchacho de la eterna sonrisa. Gracias la gestión de Jerry West, el poderoso conjunto angelino se hizo con los derechos de una criatura irreal, un base de más de dos metros a quien un agudo reportero no dudó en apodar como Magic. Desde entonces, un competidor implacable pero divertido paseó su clase por el Forum de Inglewood, inspirando a pequeños y mayores, incluyendo a un muchacho llamado Paul Pierce.

Kareem Abdul JabbarMagic no lo tuvo fácil, hasta el ascenso de de Pat Riley, los sistemas de juego ralentizaban su eclosión, aunque el motivo fuera justificado: Kareem Abdul Jabbar. De eterno aspecto de noble visir de Saladino, el temido y nunca taponado gancho del cielo se convirtió en el arma más devastadora bajo los tableros. Constantemente criticado por su edad veterana, Jabbar hizo milagro tras milagro frente a interiores más jóvenes y fuertes (Laimbeer, Parish...) para convertirse en el máximo anotador de la mejor Liga del Mundo.

James WorthyNo siempre se llevaron del todo bien, la conexión era complicada. Magic abrazaba, gesticulaba e incendiaba a la grada. Kareem se ajustaba las gafas y bajaba a defender sin alterar su gesto tras canastones sobre los feroces interiores de los Sixers. Fue en las primeras finales contra Filadelfia donde Magic sacó la varita. Kareem se había roto y el vestuario era un funeral, al coger el vuelo, Johson se sentó donde lo hacía el pívot. "No temáis, Magic está aquí". Las risas se sucedieron, también en la prensa al conocerse que el chico de Michigan empezaba de pívot...

Pudimos ver esas carcajadas tornarse en asombro. El Doctor J y su magnífico equipo fueron testigos de una de las exhibiciones más antológicas que se recuerdan. Por primera vez, un jugador ocupaba los cinco puestos y reventaba todas las estadísticas. Desde entonces, nadie volvió a dudar de la palabra de Earvin Magic Johnson.

Byron ScottSin embargo, igual que veíamos la semana anterior con Bird, el nivel de un MVP y un rápido éxito no garantizan continuidad. Los angelinos hicieron excelentes temporadas pero hubo humillaciones como la de las Torres Gemelas de Houston. Aquel barrido supuso el surgimiento de Mr. Gomina, el entrenador Riley, empeñado en que el Forum se llenase de gente de etiqueta. Las estrellas de Hollywood, encabezados por Jack Nicholson, empezaron a convertir aquella casa en el hogar del glamour NBA.

Kurt RambisPero justo el año de su mejor juego, 1984, Boston les arrebató el título en siete vibrantes choques, incluyendo un calor sofocante el séptimo día. Jerry West revivía viejos fantasmas, se decía que Magic no era un hombre para momentos decisivos, que Jabbar estaba en el crepúsculo, que jugaban demasiado bien como para ser una dinastía...

Mas de aquella derrota surgió la escuadra que les hizo dar un paso adelante. Kurt Rambis, A. C. Green y la ilustre compañía dieron una ferocidad inusitada. Byron Scott, fino tirador, lo resumía: "Si querías jugar físico lo haríamos. Si queráis correr, podíamos. Si simplemente proponías basket, también te batiríamos".

Bob McadooMención aparte merecía James Worthy. Estrella en North Carolina, la magia en los despachos del doctor Jerry Buss y West, lograron rearmar aún a un bloque temible. Dotado de una zancada sin precedentes en la Liga, James fue el gran as en la manga para violar el sacrosanto feudo verde, el temible Palace de los Pistons o el siempre devoto Salt Lake City de los eternos Stockton - Malone.

La generosidad de aquella escuadra la hizo mítica. Magic salía al contra-ataque mirando a todos los lados menos donde quería poner el esférico, cada uno se ponía en su posición, triplistas, pívots, aleros... Y nadie ponía gesto extraño si Magic decidía entrar a canasta, pues por directrices de Riley, hubo una suave transición que dio el liderazgo a Johson, aunque Jabbar fue hasta el final la estrella más respetada por sus jóvenes compañeros.

Magic Johnson en Sports IllustratedDe hecho, Kareem enseñó a Magic los trucos de su gancho, tras unos inicios distantes, los dos astros aprendían a convivir y potenciar sus habilidades. De la misma forma, otros como Bob McAdoo llegaban tras haber sido la primera espada en otros equipos, para prestar todo su saber hacer desde una posición secundaria.

Todas las percepciones cambiaron. Nunca más se habló de Lakers falladores, impostores o lerdos, durante una década, los de púrpura y oro fueron respetados, admirados y temidos por la Liga.

Magic Johnson y Michael JordanY aunque la debacle era inevitable ante los dos atléticos poderes del Este (los Bad Boys y los potentísimos Chicago Bulls de Michael Jordan), los Lakers tuvieron bellos cantos de cisne. El número 32 unió a todo el mundo del deporte con el asunto del SIDA y nos regaló el más bello All-Star posible.

El Showtime es aún hoy en día recordado con la deferencia que solamente tienen los elegidos. Magic decía que era un parpadeo, un instante en el que si te girabas a pedir algo te perdías lo que pasaba en la cancha. Duelos eternos contra Boston, el paso cambiado de Worthy, los triples de Scott, el compadreo en el banquillo, la elegancia de Riley, el sky hook sobre los feroces Bad Boys, guerras en Dallas y Utah, sonrisas cómplices en la grada...

Es la hora del show y sabes que te atrapara. Simplemente magia. Y Magic Johson, en su sitio, en medio de todo, bota con la cabeza bien alzada, recordando que una canasta hace feliz a uno, una asistencia a dos...

Un artículo de Marcos Rafael Cañas Pelayo.
Colaborador de BaloncestoVida.

Un saludo.

2 comentarios:

El Viejo dijo...

Thank you, my friend.

camisetas de futbol dijo...

Mi favorito de Jack Nicholson
John Joseph Nicholson, más conocido como Jack Nicholson (n. Nueva York; 22 de abril de 1937), es un actor, productor, guionista y director de cine estadounidense, doce veces nominado y tres veces ganador del Premio de la Academia.